Tacto

La piel es el órgano sensorial más grande del cuerpo. Ok, todos sabemos eso. Averiguaremos algunos detalles más sobre el tacto a continuación.

Lo que coloquialmente llamamos tacto, en realidad es un cúmulo de múltiples y variados “sub-sentidos”. La sensopercepción táctil se organiza en la combinación de tacto detallado, tacto grueso, temperatura, presión, dolor, vibración y estiramiento.

Estímulos

Los estímulos naturales que inducen sensopercepciones táctiles, son modificaciones en la presión ejercida sobre la piel, vale decir, estímulos mecánicos. Además, las modificaciones en la temperatura y ciertas sustancias químicas, son las que estimulan normalmente a los receptores de la temperatura (termoceptores) y los receptores del dolor (nociceptores), respectivamente.

Receptores

Los receptores del tacto son diversos y se distribuyen irregularmente en la piel (tanto en superficie como en profundidad)

Los receptores del tacto son, generalmente, mécanoceptores: se excitan por deformación o estiramiento de su membrana. En cambio, los nociceptores parecen ser quimioceptores, ya que se excitan al interactuar con sustancias químicas liberadas por las células que han sido objeto de algún daño. Finalmente, los termoceptores parecen pertenecer a una clase completamente distinta de receptores, los que generan un potencial eléctrico en su interacción con el frío o el calor.

Algunos receptores son: los corpúsculos de Pacini (presión profunda, vibración), discos de Merkel (tacto, presión estática), corpúsculos de Ruffini (estiramiento de la piel), corpúsculos de Meissner (tacto, presión dinámica), además de otros receptores tendinosos, articulares y musculares.

Vías aferentes

Las vías que propagan la excitación desde los receptores del tacto hacia los centros superiores del cerebro, se agrupan en el sistema lemnisco-medial columno-dorsal (que propaga la excitación relacionada con el tacto) y el sistema anterolateral (que incluye las vías de la excitación que en la corteza se integrará como dolor y temperatura) Como es usual, entre el 2° y 3er orden de neuronas, las vías se cruzarán en un 100%, por lo que la excitación inducida en las región receptora derecha del cuerpo, se integrará en el hemisferio cerebral izquierdo y viceversa.

Nivel Cortical

La actividad aferente perteneciente al tacto, confluye en un área específica de la neocorteza cerebral, llamada corteza somestésica primaria, la que corresponde a casi toda la corteza de la circunvolución post-central.

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La flexibilidad de la corteza para adaptarse a diferentes condiciones es asombrosa. Tristemente célebres son los experimentos de sensibilidad manual en primates, de Merzenich y Jenkins. Se mapeó las áreas corticales que se activaban al generar tacto en cada dedo individualmente y luego adherían los dedos entre sí a fin de observar cómo se modificaban (disminuían) las áreas primarias correspondientes en el cerebro. Por el contrario, cuando se entrenaba al mono para mantener dos de sus dedos en contacto con un disco de estimulación, las zonas corticales que integraban esa actividad táctil aumentaban su área. Los resultados se aprecian en las siguientes imágenes:

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En condiciones normales, según Kandel, la resolución espacial del área cortical somestésica se correlaciona con la densidad de la inervación en la piel. En términos simples, mientras más densamente poblado de receptores del tacto se encuentra un área de la piel, más extensa es el área cortical dedicada a integrar la actividad de dicha área de piel. Como la piel no se encuentra homogéneamente inervada, sino que tiene sectores especialmente sensibles y otros no, en la corteza se observa una irregularidad en la representación de nuestro cuerpo táctil.

Dicha representación se puede diagramar mediante el homúnculo sensorial (homunculus significa “pequeño hombre”) Entonces, considerando la forma estrictamente específica en que nuestra sensorialidad táctil se encuentra representada en la corteza somestésica primaria, nos veríamos así:

Manos, párpados, boca y lengua, parecen ser los sectores más sensibles en términos de tacto. Imagino que para un recién nacido, el estímulo táctil habitual que excita una mayor área cortical, es precisamente succionar su propio pulgar, en la medida en que los pulgares y los labios y lengua son las partes corporales más ampliamente representadas en la neocorteza. Al parecer, no existen investigaciones al respecto.

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Sabemos, por el principio de oclusión operacional del sistema nervioso, que la percepción se regula por la actividad del sistema nervioso en interacción con su ambiente y no directamente por el ambiente. Teniendo en cuenta lo anterior, es comprensible el efecto de miembro fantasma. Ante la amputación de brazos, piernas, dedos, etc. la persona puede experimentar de forma relativamente permanente (incluso durante el resto de su vida) la sensación de que el miembro perdido aún se encuentra en su lugar habitual. El efecto de miembro fantasma resulta un problema, ya que generalmente no se trata de sensaciones de tacto fantasma, sino que ocasionalmente de dolor y sensaciones bizarras, por lo que en general es necesario un tratamiento (mayor información en la referencia respectiva)

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A nivel médico e incluso filosófico, aspectos básicos de la vida se encontrarían orientados no sólo a la búsqueda del placer sino que también la evitación del dolor. Pese a ello, en un nivel biológico, podemos destacar el aporte invaluable que proporciona el dolor en nuestras vidas. El dolor nos hace evitar interacciones dañinas con el ambiente, a tal punto que sin dolor, el organismo parece condenado a encontrar precipitadamente la enfermedad y la muerte.

La reseña médica de una paciente canadiense con insensibilidad congénita al dolor, parece graficar directamente lo señalado. Pese a que una vida sin dolor parece idílica, a lo largo de su vida la mujer había arrancado trozos de su lengua al comer y sufrido múltiples quemaduras. Parecía incapaz de sentir molestia con las descargas eléctricas, el agua caliente o helada, entre otras experiencias dolorosas.

La paciente tenía un nutrido historial de complicaciones médicas. Su columna y las articulaciones de su cadera, rodillas y tobillos, sufrieron serios daños. Lo natural es que el cuerpo acomode constantemente su posición, ya que la permanencia muy extensa en una postura definida ocasiona incomodidad, dolor y lesión. Los recurrentes cambios de peso y de posición se efectúan naturalmente, incluso al dormir. No obstante, la paciente no tenía este feedback corporal, con lo que sus articulaciones se dañaron de forma permanente.

La señorita C. murió a los 29 años debido a una infección masiva y numerosas lesiones en la piel y los huesos, según lo reportado por el renombrado investigador Ronald Melzack.

La capacidad de sentir dolor es una bendición.

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Referencias:

Carlson, Neil. 2005. “Fisiología de la Conducta”, 8a edición. Addison-Wesley.

Kandel, Eric. Et cols. 2000. “Principles of Neural Science”, 4ª edición. Mc Graw-Hill.

Melzack, Ronald. 1982. “The Challenge of Pain”. Penguin Books.

Pinel, John P. J. 2001. “Biopsicología”, 4ª edición. Prentice Hall.

Purves, Dale et cols. 2004. “Neurosciences”, 4ª edición. Editorial de boeck.

Rosenzweig, Mark R. et cols. 2001. “Psicología Biológica”. Ariel.

http://es.wikipedia.org/wiki/Miembro_fantasma

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