Detenidos Desaparecidos: La carta robada

Reflexiones desde el Psicoanálisis lacaniano, sobre las violaciones a los Derechos Humanos en Chile.

I.- EL SEMINARIO DE LA CARTA ROBADA.

Lacan, en el seminario de La lettre Voleè (Lacan, J. Escritos I. 1956), presenta amplios temas de su propuesta teórica a propósito del cuento La Carta Robada, de Edgar Alan Poe, escrito en 1845.

El cuento de Poe se puede resumir de la siguiente manera: el prefecto de París pide ayuda a Auguste Dupin para encontrar una carta robada -supuestamente a la reina-. Las autoridades saben quién la robó (“un ministro con ojos de lince”) y el lugar donde el objeto podría encontrarse (la casa de dicho ministro). Sin embargo, después de una búsqueda minuciosa y metódica, los policías no pueden dar con ella. Dupin, quien está al tanto de que el ladrón es, además de ministro, poeta y matemático, llega a la conclusión que la carta no está escondida, cuando menos no de una forma convencional. Lejos de buscar el objeto en cajones secretos o en el hueco de las patas de la mesa, Dupin la rastrea en un lugar distinto: no en la profundidad de los escondites impensables, sino en la superficie frente a la vista de quien sea capaz de ver. Y ahí es, precisamente, donde la encuentra. La carta arrugada, con letra de mujer y puesta de revés parece otra, pero es la misma.

El detective elabora un plan de recuperación de la carta, regresa en otro momento con el fin de recuperar una pertenencia “olvidada” en la casa del ministro y, aprovechando un premeditado disparo en la calle, cambia la carta por otra similar elaborada por él mismo Dupin, conteniendo un sencillo mensaje en su interior. El detective toma la carta y la regresa al prefecto.

 

“La lettre Volee” de F. Lix

Para Lacan, la carta misma es el objeto central del cuento. Se desconoce su contenido y jamás se sabrá. En el cuento, dicha carta sigue una ruta, un trayecto que le es natural; lo cual involucra una espacialidad (su contexto), una materialidad (el papel, el sello, la tinta, etc.) y personajes que se sitúan de diferentes formas en torno a este objeto.

El conflicto central del cuento toma lugar ante la interrupción o desvío del trayecto de la carta respecto a su destino (las manos de la Reina) De manera que el rol de Dupin es el reencauzarla a su trayecto.

Según Lacan, la esencia de la situación es que la carta haya producido sus efectos sobre los personajes, sobre nosotros como lectores y sobre su mismo autor, sin que nadie en ningún momento tenga acceso a su contenido.

La carta se inserta en una economía que rige el intercambio entre los personajes, clasificándolos en padeciente, investigadores o ladrón.

El nombre original del cuento es The purloined letter, Lacan describe el significado de la palabra purloined: prolongada. De manera que el cuento, en el fondo, se referiría a una carta prolongada, distraída, desviada de su recorrido y alejada de su destino durante un tiempo.

En Francia, se dice que una carta está en souffrance cuando se pierde en su trayecto, cuando no llega a destino; descarrilada, en el contexto de que aquello que puede ser desviado sólo puede serlo en tanto poseedor de un trayecto que le es propio. La situación de la carta en el cuento es designada por Lacan como en souffrance, al igual que la situación de los Detenidos Desaparecidos, como se argumentará más adelante.

II.- DETENIDOS DESAPARECIDOS: Eufemismo periodístico.

Se ha utilizado la designación “Detenidos Desaparecidos” en referencia a una situación bastante más específica (y brutal) que la que enuncian dichas palabras. Detenido Desaparecido se ha utilizado como término más bien periodístico aplicado a personas que fueron apresadas por razones políticas, posteriormente torturadas, violadas algunas veces, humilladas y cuyos Derechos Humanos más básicos fueron ignorados y atropellados; para posteriormente ser asesinados y sus cuerpos escondidos en diversos lugares, muchas veces, además, exhumados para trasladarlos a otro lugar indeterminado.

“Detenidos Desaparecidos” es una designación que omite lo más relevante de la situación: tanto a las víctimas como a los perpetradores. Estas personas no se detuvieron por sí mismas y desaparecieron como por arte de magia en el aire. Fueron apresados y hechos desaparecer, para comenzar a ser un poco más exactos en la descripción de los hechos.

Tomemos como ejemplo el caso de los cuerpos hallados en el patio 29 del Cementerio General. Fueron personas asesinadas, cuyos cuerpos fueron encontrados en lugares públicos (Rio Mapocho, Canal San Carlos, poblaciones, etc.) dejados ahí antes del amanecer. Sin identidad, irreconocibles fueron arrojados a fosas comunes y denominados como NN.

Muchos de esos restos están materialmente presentes pero permanecen  sin identidad, en un estado de NN perpetuo, en una desaparición no material sino que perteneciente a otro registro. Una desaparición que propongo como irreparable a contar de los errores en la identificación de estos cuerpos a manos del Instituto Médico Legal, errores recientemente comunicados por la prensa (mayo 2006)

II.- DETENIDOS DESAPARECIDOS: Recuperación del concepto.

« Un dessein si funeste,

S’il n’est digne d’Atree, est digne de Thyeste » [1]

Una vez denunciado el uso eufemístico de la designación Detenidos Desaparecidos (desde ahora, DD), propongo recuperar el aspecto de “detenido” del concepto, a partir del Seminario de la Carta Robada.

De hecho, comienzo por homologar a los DD con la carta robada en la medida en que precisamente algo del orden de “Lo detenido” es lo que los une.

Desde Lacan, lo detenido entraña un sentido especial. Es precisamente lo suspendido, lo aplazado, en suspenso, postergado, pendiente, retenido, en espera; en resumen, en souffrance. Lo único que se sabe con certeza en el caso de los DD, es que no se sabe ni nunca se sabrá la identidad de los restos o, al menos, siempre quedará una inexpugnable (y razonable) duda sobre la verdadera y definitiva identidad de estos cuerpos, para sus familiares y la sociedad en general. Identidad que ha sido y será movediza, indefinible materialmente.

Los DD, en cuanto fueron objeto de acciones dedicadas a sustraer a estas personas su identidad, constituyen un triunfo del sistema represivo dictatorial, un logro permanente, irreparable y que se reitera recurrentemente, hasta el día de hoy. Cada vuelta de la historia devela la injusticia de la historia; cada aproximación a la verdad delata la lejanía insalvable de la verdad.

Las actuales autoridades solicitan más pesquisas y análisis más detalles de los cuerpos, los cuales son llamados ahora “muestras (de ADN)”, las cuales sólo ocultan una verdad identitaria poseedora de un carácter no recreable, un robo sin solución.

Dichas muestras no muestran, sino que persisten en su estado de despojo, de presencia de una ausencia irreparable, en la cual se retrata materialmente de forma tajante a aquellos que faltan a su lugar, a quienes fueron desviados de su trayecto, a aquellos que son una carta robada.

Respecto al desvío de estas identidades podemos afirmar que se sabe quien robó, se sabe qué fue robado y se sabe a quienes se les robó, y pese a que algunos involucrados son de gran importancia, nada se puede hacer, al igual que en el cuento de la carta.

III.- SITUACIÓN DE MOVIMIENTOS OPUESTOS.

Así, en el caso de los DD se presenta una clara situación de movimientos opuestos donde existe una parte que permanece en un estado de no reconocimiento de identidad (NN) no queriendo serlo, cuya intencionalidad (la de sus familiares) se dirige hacia su identificación, la cual es imposible dada las dificultades presentadas históricamente y las dudas instaladas masivamente acerca de una eventual identificación material de los restos.

Como contraparte y en un movimiento opuesto, se sitúan los perpetradores (“los ministros”), en su condición de NN queriendo serlo, en la medida en que se internan en el flujo de un movimiento hacia el ocultamiento de su identidad, con el fin de evadir su responsabilidad en estos sucesos cuya materialidad, a pesar de no poseer un estatuto de identidad, es innegable en sí misma.

 

IV.- LOS DD RIGEN EL INTERCAMBIO ENTRE CIERTOS PERSONAJES SOCIALES.

“[notamos] en este relato una verosimilitud tan perfecta,

que puede que la verdad revele en él su ordenamiento de ficción”

Jaques Lacan, Seminario de la Carta Robada

Así como la carta robada rige el intercambio entre los personajes del cuento, sin saberse siquiera cual es su contenido, los Detenidos Desaparecidos determinan los roles de ciertos personajes en nuestra sociedad, sin que ni siquiera se sepan sus identidades.

La carta podrá contener información comprometedora para la reina, puede ser una carta de amor, de venganza, de chantaje, etc. O, no. La carta puede contener cualquier cosa, incluso puede tratarse de una hoja en blanco, utilizada por una astuta reina para detectar traidores en su corte. El contenido de la carta jamás se sabrá. Parece igualmente difícil adjudicarle una identidad a los cuerpos de los DD. Si algo podría identificarlos es dicha dificultad, la cual, como se ha afirmado, recrudece con el tiempo y se acompaña cada vez más íntimamente con la duda y el equívoco.

Quienes mantienen a los Detenidos Desaparecidos como tales, se sitúan como “ministros” en nuestra sociedad; en la nuestra como en otras, en Latinoamérica como en otros lugares. Permanecen en la sociedad como quienes ocultan pero que no se pueden mostrar ni usar ese acto de captura de “lo detenido” sin delatarse en ese uso. Quizás son ellos los capturados y neutralizados por los efectos de esta carta también.

 “…es la carta y su desviación la que rige sus entradas y sus papeles. Del hecho de que se encuentre “en sufrimiento”, son ellos los que van a padecer. Al pasar bajo su sombra se convierten en su reflejo. Al caer en posesión de la carta…es su sentido el que los posee” (Lacan, J. 1956).

Quienes aún esperan que esta carta robada se reincorpore a su cauce y llegue a destino seguirán a la espera. El desmantelamiento de la escena presentada en el diagrama y un reencauce de los flujos en cuanto a producir una identificación masiva, tanto de los DD, como de sus victimarios, nos parece cada vez más lejana, tal como hasta aquí se ha planteado.

Sin embargo, son los propios familiares de estos DD los que dan pasos hacia el otorgamiento y la recuperación de la identidad de sus víctimas. Ya abandonada la opción de identificarlos legalmente, biológicamente; estas familias los identifican en otro orden, en el orden de la pertenencia. Cabe destacar, en este sentido, la reacción de algunos familiares al enterarse de los equívocos en la identificación de los restos de sus familiares. Superando la frustración y el dolor de haber sepultado a alguien que no era su esposo, hijo, hermano; consideran que dicho acto de sepultamiento, de duelo y de recuperación de identidad aún se mantiene en pie, ya que quien fue sepultado y despedido por ellos no era su familiar directo pero sí era un miembro de otra familia como la de ellos, en la misma situación que ellos, y por lo tanto habrá otra familia que despedirá con el mismo afecto a su “verdadero” desaparecido. Este es un acto de restitución de cierta identidad de los DD.

Igual intención posee este ensayo, en la medida en que a través del concepto “carta robada” se intenta reconfigurar una imagen que diversos agentes han tratado de borrar en nuestra historia.

Desde mi biografía, mi identidad y también desde una azarosa distancia con respecto al tema, en nombre de aquellos que vieron su biografía interrumpida y su identidad detenida.


1 “Un destino tan funesto, si no es digno de Atreo es digno de Tiestes”. Nota dejada por Dupin al ministro en la carta con la cual reemplazó a la carta robada a la reina. Información sobre Atreo y Tiestes: hacer click.

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